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Hoy elogiamos con gran júbilo el bicentenario de ese acontecimiento tan loable como vivificante tal cual lo es declaratoria de nuestra independencia desde que detonó desde la Capitanía General de Guatemala un 15 de setiembre de 1821.  Con el mismo alborozo llameante recibimos hoy como antaño lo fue… ¡una celebración sin parangón! Así como una ardiente flama difunde la luz esperanzadora que enaltece al pueblo de Costa Rica, la cual heredamos en la voluntad misma y tan emblemática dicha que nos engancha a contemplarla como antorcha que se eleva gloriosamente para dignificar el hito de libertad y soberanía por excelencia.

Evocamos un evento que en adelante nos definió y nos otorgó la voluntad para tomar nuestras propias decisiones como un pueblo, tal fue la unidad que se perfiló de inmediato una inminente consagración como sociedad de avenencia, asentada a partir nuestras raíces profundas y autóctonas en la cultura así  como el carácter solidario con que se nos elogia a nivel internacional, ¡un pueblo Tico amante de la armonía y la esperanza!

Tan espléndido es el sentimiento que ha permeado hasta nuestro espíritu como el orgullo del ser costarricense y definitivamente, lo llevamos con ese cariño en nuestra calidad de asociados del Fondo Mutual, insigne organización que también amamos profundamente como parte de una herencia que de la misma forma nació a partir de la hermandad misma, forjada por el instinto de libertad y cariño que se nos dio al nacer en este hermoso país.

Reconocemos en aquellos valientes y sabios próceres de antaño que emprendieron valientemente -sin dilación pero sí con seguridad- con un alegre ímpetu e inequívoco espíritu de paz, la primera constitución que hizo sentar las bases que nos definen como el ser costarricense. Fue sabio definir un porvenir para esta bella nación, la que nos hace cantar con ardor desde nuestro pecho hasta la garganta, aquellas estrofas de la Patriótica Costarricense que dicen:

“La defiendo, la quiero, la adoro y por ella mi vida daría, siempre libre ostentando alegría, de sus hijos será la ilusión…”

Tal cual nos constituimos retoños en nuestra adorada Patria, perpetuamos con ese encanto que nos sobresale como asociados: personas fuertes, solidarios y perseverantes; agradecemos a Dios, nuestro creador, que esas mismas cualidades moldeadas  desde el justo instante en que brotamos como una nación libre e independiente, nos siga caracterizando como ciudadanos solidarios, amadores de la unidad, la esperanza y por supuesto, como mutualistas.

¡Feliz Bicentenario Costa Rica!

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